Cuando pensar a largo plazo es una forma de vida


Bruselas, 30 de junio de 2022
La industria del papel tisú es sostenible por naturaleza. Su materia prima es un recurso renovable con un ciclo de crecimiento de unos 50 años, por lo que la sostenibilidad ha formado parte intrínseca del sector durante siglos.

Gracias a prácticas forestales sostenibles, la industria del papel tisú cultiva y regenera su materia prima para proporcionar un suministro constante a las generaciones futuras. De esta forma se preserva no solo nuestro planeta, sino también el futuro del sector. Los árboles desempeñan un papel crucial en el ecosistema de la Tierra, ya que capturan y almacenan miles de millones de toneladas de dióxido de carbono y al mismo tiempo proporcionan al planeta el oxígeno para respirar que tanto necesita. De hecho, los árboles emiten cantidades especialmente grandes de oxígeno durante la fase de crecimiento, de lo que se desprende la importancia de replantar árboles continuamente para el futuro.

Impulso a la sostenibilidad en toda la cadena de valor

Como parte de una industria que siempre ha tenido que mirar hacia el futuro, los productores de papel tisú se comprometen a impulsar prácticas sostenibles a lo largo de toda la cadena de valor. El sector papelero es signatario del Código de Conducta de Explotación Forestal Legal, que condena la tala ilegal, y más del 80 % de la pulpa comprada por la industria papelera europea está certificada por un sistema de gestión ambiental. Al adherirse a programas de certificación de terceros de ámbito nacional e internacional, el sector demuestra su credibilidad y tranquiliza tanto a sus clientes como al consumidor final. Algunas empresas también aplican etiquetas a sus productos que subrayan sus altas credenciales medioambientales, como la etiqueta ecológica europea o la etiqueta PSC y PEFC.

Y eso no es todo. La industria del papel tisú trabaja arduamente para impulsar la sostenibilidad y la circularidad en toda la cadena de suministro, desde el agua y la energía que utiliza en sus procesos de producción hasta el transporte de productos de papel tisú y su recuperación y reciclaje al final de su vida útil. Se utilizan principalmente cortezas, ramas y desechos de la industria maderera en su producción, y muchos productores de papel tisú utilizan la innovación para crear productos y procesos de ciclo cerrado que servirán para aumentar la recuperación de producto y minimizar el desperdicio.

También se está poniendo especial énfasis en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y la transición a energías renovables. Alrededor del 58 % del consumo de energía de la industria europea de la pulpa y el papel ya proviene de la biomasa renovable, y el sector se enorgullece de ser el mayor usuario y productor de bioenergía de Europa. También trabaja para reducir el consumo de agua y colabora activamente en el desarrollo de la administración de recursos hídricos. Las máquinas de fabricación de papel han reducido su consumo de agua en un 30 % durante la última década, y la cantidad de agua necesaria para producir una tonelada de pulpa es cinco veces más baja a la que se necesitaba en 1970.

 

 

 

Hacia un futuro circular

Aunque la industria del papel tisú siempre ha operado de manera sostenible, hoy en día la circularidad y la importancia de lograr un consumo y una producción sostenibles están en el punto de mira de gobiernos y sociedades de todo el mundo, y están consagradas en el Objetivo de Desarrollo Sostenible 12 de la ONU.

A través de la innovación para reducir, reutilizar y regenerar a lo largo de su cadena de valor, el sector del papel tisú trabaja para cumplir los tres pilares de la sostenibilidad (ambiental, económico y social) y continuar produciendo productos que son esenciales para proteger la salud de los ciudadanos de nuestro planeta. al mismo tiempo que protege el planeta mismo.

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